Cada estación tiene sus pros y sus contras, y el verano como sabéis entraña riesgos específicos que también afectan a una zona tan sensible de nuestro rostro como son los ojos. Entre los principales factores que pueden dañar nuestros ojos encontramos la alta luminosidad ambiental, la exposición al sol y el cloro de las piscinas, así como las altas temperaturas y la sequedad del ambiente… Por eso, durante estos meses son más frecuentes las molestias oculares, desde la conjuntivitis a las irritaciones o quemaduras por el sol, que pueden derivar en problemas serios de salud.
Así, como explican en la página de Sanitas, el período estival propicia la transmisión de enfermedades oculares, ya sean bacterianas o víricas. ¡Estas últimas además son contagiosas! los virus se propagan fácilmente y el único tratamiento es la limpieza con alcohol de los objetos personales y la higiene personal, sobre todo, de las manos. Entre las infecciones más comunes están la conjuntivitis y la queratoconjuntivitis, y son frecuentes los casos de irritaciones conjuntivales debido a una excesiva cloración del agua.
A todo esto se une la vulnerabilidad especial que tiene la piel que rodea los ojos, mucho más fina y sensible, y por tanto más expuesta a las irritaciones y úlceras habituales durante el estío. Sobre el cuidado del contorno de ojos nos habló largo y tendido la cosmetóloga Marisa Crespo, es este post que os recomendamos repasar.
Para lucir una mirada sana y luminosa este verano, os apuntamos estos consejos básicos:
- Las gafas de sol deben ser homologadas y garantizadas (con filtros ultravioletas), ya que unas gafas de mala calidad pueden provocar serios daños en la pupila y en la retina (quemaduras). Cuidado: ¡Usar gafas de sol que únicamente tengan los cristales de color, pero que no protejan de las radiaciones ultravioletas es más perjudicial que no usar gafas de sol!
- No os bañéis con lentillas o utilizad lentillas desechables para prevenir la queratitis o inflamación de la córnea. Para evitar el cloro, es conveniente utilizar gafas protectoras.
- Conviene esquivar los ambientes cargados o demasiado secos y utilizar colirio o lágrimas artificiales para prevenir la sequedad de los ojos, en muchos casos provocada por el aire acondicionado.
- No a la exposición prolongada al sol, mejor exposiciones breves y siempre con protector solar, ¡también en los párpados!
- Hidratad y reparad el contorno de ojos con un producto específico como es Germinal Noche y Día Contorno de Ojos, con una excelente tolerancia ocular y cutánea, ya que su PH es similar al de la lágrima y no incorpora perfume, ni conservantes, ni colorantes.
Seguro que siguiendo estas sencillas pautas podréis presumir de una mirada llena de luz este verano… ¡Mantenedlas a la vista!






























































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